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Emilio Lozoya y el eterno caso contra la corrupción… sin resolver

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Una vez más el nombre de Emilio Lozoya vuelve a estar en mesas de debate político porque es una de las piezas clave de la eterna batalla de la Cuarta Transformación contra la corrupción.

Mucho se habló en recientes horas sobre el director de Petróleos Mexicanos. ¿Saldría de prisión y llevaría su proceso en libertad por los casos Odebrecht y Agronitrogenados? 

No, una vez más a Lozoya Austin se le informó que debe seguir en prisión preventiva justificada ante un eventual riesgo de fuga.

Sin embargo, las preguntas que nos formulamos sobre por qué no se le ha podido enjuiciar y sentenciar siguen en el aire.

Para empezar, Lozoya es uno de los peces gordos de la administración de Peña Nieto. Se le acusa de haber recibido sobornos por más de 10 millones de dólares que habrían ido a la campaña del último ex presidente priísta. Ya como funcionario, pesa otra acusación, haber comprado la planta Agronitrogenados a un sobreprecio.

Durante su gestión, a Lozoya se llovieron columnas periodísticas sobre su estilo de vida. Desde sus múltiples viajes al extranjero, traslados en helicópteros de Pemex a su casa en Ixtapa Zihuatanejo o vuelos a Nueva York donde tiene un departamento en la zona de Manhattan; y hasta contar con un sommelier a costa del erario, así como grandes fiestas con alcohol y mujeres como lo relatara el periodista Mario Maldonado en varias de sus columnas.

Lozoya es un hombre adinerado que se convirtió en funcionario

En 2016 Lozoya Austin fue destituido de Pemex y tal pareciera que a su salida Pemex se fue al hoyo. Primero comenzó con un enorme despido en la paraestatal a causa de una enorme deuda que superaba los 20 mil millones de dólares. Una de las pérdidas más grandes de Pemex desde finales de la década de los 30. A esta crisis se le sumó que el precio del petróleo cayó a sus peores mínimos, oscilaban por debajo de los 50 dólares por barril.

Lozoya siempre estuvo ligado al sector empresarial. Era sabida su buena amistad con Alonso Ancira, dueño de Altos Hornos de México y con quien negociaría la compraventa de Agronitrogenados.

Se conocían desde antes. Lozoya formó parte del consejo de administración de la constructora OHL y también de Altos Hornos de México, ambas envueltas en corrupción.

Poco a poco a Lozoya empezó a caerle la noche. Primero sus destitución y luego la caída de Marcelo Odebrecht, dueño de la constructora Odebrecht. De hecho fue aquí que la cortina cayó cuando Marcelo aceptó haber sobornado a funcionarios de una decena de países, entre ellos México, a cambio de contratos multimillonarios.

Ahí fue cuando se mencionó que Lozoya había recibido los 10 millones de dólares que fueron destinados para financiar la campaña de Peña Nieto.

El lobo sacrificado 

Lozoya no mantenía buena relación con Luis Videgaray, uno de los hombres más cercanos a Enrique Peña Nieto. Incluso el ex director de Pemex lo culpó de ser él quien estaba detrás de las denuncias y primeras investigaciones en su contra por parte de la Auditoría Superior de la Federación. Se dice que a Videgaray le molestaba la vida llamativa de Lozoya Austin.

Fue quizá ahí cuando uno de los hombres clave en la campaña de Peña Nieto se convirtió en el hombre sacrificado de la última administración priista. 

Pero no siempre fue así. Incluso se habla que fue el mismo Videgaray quien presentó a Lozoya con Peña Nieto, y desde entonces quedó fascinado con este joven. De hecho, Videgaray y Lozoya fueron los personajes de una campaña que fue denominada como el “Nuevo PRI” previó a las elecciones presidenciales del 2012 y que seguramente recuerdas este spot.

Lozoya y la llegada de la 4T

La llegada de la 4T cambiaría la vida de Emilio Lozoya quien todavía en 2018 llevaba una vida lujosa con salidas a restaurantes de primer mundo. Así como sus idas a los cafés de Polanco, Roma o Condesa.

La promesa de atacar la corrupción se hizo realidad y el caso que sacudía a Pemex era el idóneo para hacer política y tomar las primeras acciones contra “los malos”, “los saqueadores”, “los vende patrias” y demás personajes que a diario mencionaba el presidente Lopez Obrador en sus conferencias matutinas.

Poco a poco los “enemigos” se le presentarían a Lozoya como fantasmas de años atrás. Había uno que conocía de nombre y apellido, Santiago Nieto quien antes de llegar a la UIF fue el titular de la Fiscalía Especializada para Delitos Electorales, la Fepade.

Cuentan las notas periodísticas que en una ocasión Nieto Castillo reveló que era presionado por Lozoya para que declarara que era inocente. 

Las investigaciones continuaron y fue entonces cuando la actual administración decidió dar el primer golpe. En 2019 se giró la orden de aprehensión contra Lozoya, pero él ya había huido del país.

Sobre su refugio se dijeron varias historias, algunas hablaban de ser protegido por la mafia rusa, luego de hacer una buena relación a costa de Pemex.

No se sabía si Lozoya estaba prófugo en Rusia o Alemania, país donde tiene familiares gracias a la ascendencia de su esposa Marielle Helene Eckes.

Fue hasta 2020 cuando se detuvo a Lozoya, nos fue en Rusia ni Alemania, sino en España donde cayó, fue detenido en una zona residencial de Málaga donde se le capturó.

Fue hasta julio de ese mismo año cuando Lozoya llegó al país bajo una promesa de “revelar toda la verdad” de lo que había ocurrido en la administración de Peña Nieto.

Entonces, en agosto del 2020 Lozoya emitió una carta donde habló de la supuesta corrupción no solo en el sexenio de Peña Nieto, sino también de Felipe Calderón.

Incluso Lozoya “embarró” a varios políticos, entre ellos, a Ricardo Anaya, ex candidato presidencial. A quien dijo haber dado sobornos a cambio de la aprobación de la Reforma Energética.

También mencionó nombres de ex funcionarios como José Antonio Meade, Carlos Treviño, José Antonio González, entre otros.

Por primera vez también se involucró a ex presidentes, Lozoya habló de Carlos Salinas de Gortari, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Lo cierto es que dos años después de su detención no ha pasado nada mayor. Lozoya se la ha pasado solicitando prórrogas para presentar su defensa y de testigo protegido tampoco ha revelado mayor información que implique a las figuras de las que en su momento habló. Lo último que hizo la FGR fue realizar una acusación formal contra el ex director de Pemex y pedir una condena de 39 años solo por el caso Odebrecht. ¿Será que a la FGR ya se le acabó la paciencia y ha olvidado el pacto con Lozoya? ¿Será entonces que ahora sí se acusará al ex funcionario o seguirán mareándonos con este caso que más que caso parece ser un reality show contra la corrupción que quedará sin resolver como tantos más?

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